
Entonces, un día, tuve que enfrentarme a un examen médico incómodo, y estaba frenética de miedo. Finalmente decidí que durante el examen me concentraría en las primeras cinco palabras del Salmo 23: "El Señor es mi pastor." Este ejercicio en la meditación no sólo me calmó, sino que pude discernir algunas cosas nuevas. Posteriormente, mientras meditaba lentamente en todo el salmo, el Señor me dio más discernimiento. Con el tiempo pude compartir en conferencias lo que el Señor me había enseñado.
Si eres de los que se preocupan hay esperanza para ti. Rick Warren, autor del libro Una vida con propósito, escribió: "La preocupación es pensar en un problema una y otra vez. La meditación es pensar en la Palabra de Dios una y otra vez. Si sabes preocuparte, entonces ya sabes meditar."
Mientras más meditamos en la Palabra de Dios menos necesitamos preocuparnos. En el Salmo 23, David meditó en su gran Pastor en vez de preocuparse. Luego, Dios lo escogió para que fuera el pastor de Su pueblo (Salmo 78:70-72). Dios usa a los que pueden decir honestamente: "El Señor es mi pastor." --JEY
MIENTRAS MÁS PENSEMOS EN LA PALABRA DE DIOS,
MENOS PENSAREMOS EN NUESTRAS PREOCUPACIONES.
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